Una IA que responde mal genera confusión; una IA que ejecuta mal puede cambiar el negocio. Por eso el salto entre conversación y acción debe dividirse en etapas observables.

La forma más segura de avanzar es permitir primero que la herramienta prepare una propuesta y muestre la consecuencia. La ejecución llega después, para acciones acotadas y repetibles.

Lectura rápida

Ideas clave

  • Separa redactar, proponer, aprobar y ejecutar.
  • Empieza por acciones reversibles y de impacto limitado.
  • Muestra siempre el objeto y la consecuencia antes de confirmar.
  • Diseña compensación para recorridos de varios pasos.

Nivel 1: responder con fuentes

La IA recupera conocimiento aprobado o consulta un dato y redacta una respuesta. No modifica sistemas. Este nivel permite probar comprensión, tono y escalado.

Es suficiente para muchas preguntas previas a la reserva y ofrece una base de evaluación antes de añadir permisos.

Nivel 2: preparar una acción

La herramienta reúne datos, calcula opciones y muestra una propuesta. Una persona revisa la reserva afectada, el cambio y cualquier impacto económico.

Registra modificaciones realizadas por el aprobador. Así se aprende qué propuestas necesitan mejorar sin ejecutar decisiones incorrectas.

Nivel 3: ejecutar dentro de límites

Las acciones frecuentes, bien definidas y de bajo impacto pueden ejecutarse con permisos específicos. Establece umbrales, horarios, sistemas y volumen máximo.

Una excepción vuelve al modo propuesta. El sistema no debe ampliar su autoridad porque la situación se parezca a otra.

Preparar fallos parciales y reversión

En un recorrido de varios pasos, uno puede completarse y el siguiente fallar. Registra el estado, evita repeticiones y define una acción compensatoria o una intervención humana.

Antes de publicar, prueba interrupciones deliberadas. La recuperación forma parte de la capacidad, no es un detalle técnico posterior.

Fuentes consultadas

  1. AEPD: orientaciones sobre IA agéntica